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Algeciras y Tánger, una ciudad en dos orillas

Las dos orillas comparten familias, comercio, fútbol, música y una forma de hablar que mezcla palabras de los dos lados. La frontera, sin embargo, se vive como un muro cuando hay que cruzarla con papeles.

Una región que no sale en los mapas

Las estadísticas se detienen en la costa. Nadie mide cuántas personas viven con un pie en cada orilla, cuántas cruzan cada verano o cuántos negocios dependen de ambos lados. Sin datos, no hay políticas.

«Para mí el Estrecho es el pasillo de mi casa.»

Proponemos un observatorio del Estrecho con datos compartidos entre instituciones españolas y marroquíes, y programas de intercambio entre institutos de las dos orillas.